¿Cómo afecta el frío o el calor a la autonomía de la batería?
El frío y el calor extremos pueden reducir la autonomía, sobre todo de forma temporal
Las temperaturas extremas, tanto el frío intenso como el calor excesivo, pueden afectar a la autonomía de la batería de un coche eléctrico. La mayor parte del efecto es temporal, aunque el calor constante también puede desgastar la batería a largo plazo.
Cómo afecta el frío
- Menos eficiencia química. Con el frío, las reacciones químicas dentro de la batería van más despacio. Por eso le cuesta más liberar la energía.
- Más resistencia interna. El frío aumenta la resistencia interna de la batería. Mover los iones cuesta más energía y se genera más calor dentro, así que queda menos energía para mover el vehículo.
- Energía para la calefacción. Calentar el habitáculo y mantener la batería a su temperatura óptima consume bastante energía. Eso reduce directamente la autonomía.
Cómo afecta el calor
- Desgaste de la batería a largo plazo. Las temperaturas altas, sobre todo si son constantes, pueden acelerar la degradación química de la batería y acortar su vida útil.
- Una ligera pérdida temporal de capacidad. Es menor que con el frío. El sistema de gestión térmica usa energía para refrigerar la batería, y eso reduce un poco la capacidad que puedes usar.
- Energía para la refrigeración. Igual que la calefacción en invierno, en verano el aire acondicionado y la refrigeración de la batería consumen energía.
Tu vehículo protege la batería
El sistema de gestión de la batería (BMS) optimiza la carga y la descarga, y protege la batería cuando hace mucho frío o mucho calor. Aun así, en esas condiciones la eficiencia y la autonomía pueden bajar de forma temporal.
¿Tu flota circula a menudo con mucho frío o mucho calor? Escríbenos y lo tenemos en cuenta al elegir tus vehículos.